1/11/15

Tres años de ti





            Hoy hace tres años de ti. Tres años hace que entraste en mi vida. Tres años que te llevaste un trozo de mí.

            Me levanté con todo listo, una ducha rápida, y un camino en coche hacia el hospital. Ese día me llevaban. Llegué con el temor de quedarme allí más tiempo del que yo quería. Tú te hacías de rogar, no querías salir, y ya no podíamos esperar más. Tenías que salir a la vida, entrar en el mundo y respirar por tu cuenta.

            Después todo fue rápido. El médico me dijo que ya estaba lista, que tenía que empezar con el proceso. Que tú ya no querías esperar más. Así que me cambiaron de habitación y empezamos.

            Cuando ya estabas para salir, una sorpresa nos tenías aún guardada. Venías de cara, querías verlo todo y estabas impaciente. Pero así no podías nacer y los médicos se prepararon para sacarte de otra manera. Al final mi barriga fue tu puerta a nuestro mundo. Saliste pronto, y a pesar de que me previnieron de tu cara hinchada, cuando te vi, solo pude decir “qué bonita”. Se rieron de mí. No me importó. Eras preciosa.

            Tuve que esperar para verte de nuevo. Esas horas fueron eternas. Sabía que otros te disfrutaban, mientras yo esperaba, minutos eternos, horas interminables. Y tú sin mí, y yo sin ti.

            Cuando volví a verte, lo primero que hice fue llevarte a mi pecho, te agarraste a él como sí lo hubieras estado haciendo años, algo innato. Estábamos complementadas, éramos dos seres en uno.

            Ahora han pasado tres años de aquello, y aún lo recuerdo como si fuera hoy. A tu lado he aprendido cosas nuevas, tú me enseñaste a dormir juntas, aprendí de ti la independencia. La sonrisa sin final, los bailes a destiempo, la lengua de trapo.

            Tú me has dado los brazos, los besos pegajosos, los abrazos eternos, los te quiero más del mundo. Tú me has dado amor incondicional.

            Te quiero, te amo con locura.


31/10/15

Calabaza de Halloween

          Llega Halloween, y estamos de fiesta en el cole. El año pasado y este han hecho un concurso de calabazas. Y ya nos tienes a todos en casa planeando como hacerlas. 

         Lo primero de todo es cotillear en Internet, ahora mismo es nuestra mayor fuente de manualidades. Allí hemos encontrado calabazas de todo tipo. Y al final nos hemos decidido hacerlas como las del año pasado.

         Para hacerlas hemos necesitado:

                   - Globo.

                   - Papel pinocho color naranja.

                   - Cola blanca.

                   - Tijeras.

                   - Pincel grueso.

                   - Agua.

                   - Cartulina negra.

                   - Cartulina marrón.

                   - Rotulador negro.

                   - Ojos pequeños de manualidades.

                   - Papel pinocho rosa.

                   - Purpurina.

            Lo primero que hay que hacer es inflar el globo, que no quede muy grande y se quede redondo. En un bol mezclamos la cola blanca con un poco de agua. Recortamos el papel pinocho naranja en tiras, y con ayuda de un pincel, vamos pegando las tiras al globo con el pegamento. Se ponen varias capas. Nosotras hemos apoyado la base del globo en un vaso, para que nos resultara más fácil manejarlo.

         Cuando ya le hemos echado la última capa de papel, y antes de que se seque el pegamento, decidimos echarle un poquito de purpurina. Las manualidades siempre salen mejor con purpu.



          Esperamos a que se sequen, más o menos un día. Y le cortamos el globo, con cuidado, para que no se lleve el papel. Hay que quitarle el globo antes de que se desinfle porque sino la calabaza se nos viene abajo.

         Otra vez nos ayudamos de Internet para encontrar las caras más terroríficas que mis hijas decidan. Con un lápiz les dibujamos la cara y la recortamos.  También recortamos la base de la calabaza para que esta se quede recta.




         Para que quede más terrorífica les repasamos los ojos, la boca y la nariz con rotulador negro.



       Ahora llega el momento de los complementos. Como mi pequeña es toda una princesa y solo quiere una princesa en su vida, con cartulina marrón y papel pinocho rosa le hicimos un gorro. Y con cartulina negra preparamos unos murciélagos, gatos y arañas, les pegamos unos ojos y se los pegamos a las calabazas. Ya están listas.





28/10/15

El no ya lo tienes



                María se despertó en mitad de la noche con una sonrisa en la boca y un sudor frio que le recorría el cuerpo. Se acercó a su marido para terminar lo que había empezado en sueños. A medio camino se detuvo. Él se tenía que levantar temprano y le esperaba un día duro. Le diría que no y ella se quedaría con las ganas y enfadada. Así que se dio la vuelta y en la oscuridad dio rienda suelta a sus deseos.

                Lo que no sabía María es que su marido la había esperado desnudo en la cama hasta que ella terminara de ver aquella maldita serie que no acababa nunca. Y que cansado de esperarla se había vuelto a poner los calzoncillos y se había dormido. Lo que no sabía María es que la fantasía de su marido era que lo despertara en mitad de la noche para hacer el amor.

                Juan llegó a casa cansado del día horroroso de trabajo, se había pasado el día peleándose con sus empleadas y ya no podía más. Cuando llegó se encontró a Marta de puntillas, intentando coger algo del armario de la cocina. El vestido se le había subido un poco, dejando ver la parte alta de sus muslos, suficiente para imaginar sus tersas y prietas nalgas. Juan se imaginó agarrándole los pechos por detrás y subiéndola en la encimera, dando rienda suelta a sus más bajos instintos.

                - ¿Me ayudas?

                La frase de Marta lo bajó de las nubes y cambió de opinión mientras bajaba el tarro de lo que fuera e intentaba esconder su erección.

                Lo que Juan no sabía, era que su mujer se había puesto aquel vestido sin sujetador porque una vez le había dicho que estaba sexy con él puesto. Lo que Juan no sabía era que Marta se había pasado la última media hora leyendo un libro erótico y esperaba a su marido con avidez.

                Luis y Natalia veían la película en el cine acurrucados. Natalia tenía su cabeza sobre el pecho de su marido. Estaban a gusto. Sin niños. Viendo una película sin cortes. De pronto en la pantalla una escena de sexo. Natalia notó las ganas removiéndose en su interior. Pensó en abrirle los botones del pantalón a su marido uno a uno, meterle la mano y tocar aquello que tanto ansiaba. La escena pasó y se contuvo.

                Lo que Natalia no sabía era que su marido miraba su escote abierto, y que se le veía un trocito de sujetador. Su marido excitado quería meter la mano y tocar el motivo de su deseo. Pero se retuvo al ver que su mujer volvía a su asiento a beber agua.

                Moraleja: El no ya lo tienes. Nunca sabes lo que te estás perdiendo si no pides lo que quieres.


25/10/15

500

      Mi Blog ya cuenta con 500 amigos. Jamás llegué a pensar que esto pudiera pasar. 500 Personas que habéis pasado por mis letras aunque solo sea una vez. 500 personas que habéis leído alguna de mis paranoias, o mis asuntos de mamá, o los relatillos que mi mente y las musas me van dictando.

        Algunas de esas 500 personas pasásteis de largo, otras estuvísteis un tiempo y otras os habéis quedado.

        Así que esta entrada no la voy a escribir yo, esta entrada os la dedico. Me he pasado los últimos días revisando todos los comentarios que me habéis dejado en mi Blog. Muchos me los dejáis en Google +. Esos no los he mirado, se me han ido perdiendo en la red, aunque también son especiales para mí.

24/10/15

Leyendas cibernéticas



                Lola estaba sentada a las dos de la madrugada delante de su ordenador. Sus hijos y su marido dormían a pierna suelta. Y ella sin poder conciliar el sueño una noche más, se dedicó a leer las historias de miedo que tanto le gustaban.

               De pronto se fijó en una página que se llamaba “Leyendas cibernéticas”. Entró en una página adornada solo con los colores negro y rojo. Las letras blancas destellaban sobre la pantalla. Entró en la primera que había y empezó a leer. No era nada del otro mundo, espíritus que matan gente.

                Siguió leyendo dándole una oportunidad. Una mujer con insomnio leía en el ordenador historias de miedo. De pronto en la pantalla vio reflejada la figura de un hombre. Lola se dio la vuelta instintivamente. Allí no había nadie. Volvió a su historia, y allí en la pantalla estaba la figura de un hombre reflejada. No se atrevió a darse la vuelta. Siguió leyendo como si la vida le fuera en ello. Todo lo rápido que podía. La protagonista había empezado a chillar, mientras el hombre a su espalda se acercaba lentamente.

                Al día siguiente se encontraron a Lola muerta de un infarto frente al ordenador.


23/10/15

Reconocimientos Ahínco


    
          El otro día me levanté con la nueva noticia de que nuestro compañero bloguero Óscar Ryan ha creado un nuevo premio. La verdad es que me gustó la idea y más cuando leí de que iba este premio.

           Reconocimientos Ahínco es un galardón creado el 21 de octubre de 2015. La nominación a este se realiza con la finalidad de testimoniar que el autor del blog citado, se dedica con ardor al trabajo de creación literaria. 

22/10/15

El cementerio



                Los cinco de negro, ataviados con capuchas. Nuestros pasos se dirigían directamente al cementerio del pueblo. Como en todos los pueblos siempre se decía que se oían voces y los muertos salían de sus tumbas. A nuestros dieciséis años, estábamos sedientos de aventuras.

                Yo llevaba la ouija, Laura la botella de tequila que le había robado a su madre y los demás seguían nuestros pasos cogidos de la mano.

                Lo que pasó aquella noche no se lo hemos contado a nadie, hasta hoy.

                Nos sentamos ante las lápidas más antiguas del cementerio, en círculo con la tabla en medio. Sabíamos que por la mañana aquello se llenaría de vivos visitando a los muertos que ahora visitábamos nosotros. Fuimos pasando la botella, y bebiendo, mientras nuestras manos se deslizaban por la tabla.

                Cualquier sonido era motivo de un grito ahogado, mirábamos a nuestras espaldas continuamente.

                De repente susurros a nuestro alrededor, sombras acercándose a nosotros con sus manos acusadoras en busca de alguna víctima.

                - ¡Arriba holgazanes! ¡Qué poco respeto a los muertos!

                El sepulturero nos zarandeaba, mientras cientos de ojos nos miraban reprochando nuestra conducta. El sol nos deslumbraba. Nos habíamos dormido.